Caín:

 "Nadie ha vuelto de la muerte para decirme si hay una vida futura"

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José Saramago, escritor  portugués  y  Premio Nobel de Literatura (1998). Su trabajo  literario destacan "El año de la muerte de Ricardo Reis", "Manual de pintura y caligrafía, Casi un objeto", " Historia del cerco  de Lisboa", " La bolsa de piedra", "Memoria del convento", "El Evangelio según  Jesucristo", "Todos los nombres", "Levantado del suelo", "Ensayo sobre la ceguera", "La caverna" "El hombre duplicado", "Ensayo sobre la lucidez", "Las intermitencias de la muerte", "El viaje del elefante" y "Poesía completa y Cuadernos de Lanzarote I y II, entre otros.

 

 

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El escritor  portugués  José Saramago presentó su obra Caín  entre focos, luces, micrófonos, grabadoras y entre una  multitud de periodistas  acreditados como si fuera una  gala  Hollywood o una entrega de los Oscar. Simplemente  fue una  presentación,  siempre  aglomera  una gran cantidad de  periodistas, porque no tiene  tapujos  de decir  lo que piensa  y lo salpica  a  los cuatros vientos por escrito o verbalmente. En Caín  vuelve  a cargar contra Dios. Le culpa a  él, como autor intelectual, del asesinato de Abel, al haber despreciado el sacrificio que Caín le  ofrecía, para ensalzar a su hermano.

La obra hace una parodia del gobierno del Cielo y el autor asegura que la  historia bíblica fue escrita  por un Dios cruel e irresponsable.

Esta novela, José Saramago parte de  los orígenes  más remotos del  hombre que l mundo  cristiano  recuerda: la creación de Adán y Eva  y la expulsión del Paraíso. El primer crimen  humano, el asesinato de Abel por Caín a vagar eternamente por la  tierra de Nod, es decir, la tierra de la nada. Y ello después de que ambos realicen un trato vergonzante en el que,  a cambio de su silencio y en una especie de soborno, Dios  le otorga a Caín la inmortalidad.

"La razón de escribir, en el fondo, no es más que esa: escribir", expuso. Asimismo comentó que "No escribo para agradar, tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar. Me gustaría que todos mis libros fueran considerados como libros del desasosiego".  

"Nadie ha vuelto de la muerte para decirme si hay una vida futura. Yo no acepto que la Iglesia me diga que si cometo pecados voy al infierno. Fuimos nosotros quienes inventamos a Dios a nuestra imagen y semejanza, y por eso Dios es tan cruel", concluyó.

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