La baronesa (Reeditado)
¡Tita, tita!, ¡Tita, Tita! Y 12 meses después ¡Ilusa, ilusa!, ¡ilusa, ilusa! entre estos gritos de la multitud hay mucha diferencia, claro que sí, en la primera manifestación convocada por la baronesa diciendo que se encadenaría por el futuro de los árboles a manos del depredador de árboles Gallarón, por la supuesta tala 700 árboles prevista en el proyecto de reforma del eje Prado-Recoletos. Ella estaba dispuesta a todo dejaría su alma por un árbol, viviría igual que Tarzán, el rey de la selva. Sus gritos de suplicio, no a la tala de los árboles conmovieron a Madrid y llegaron a mis oídos no se como, a veces escucho mal. Todos los medios de comunicación se hacían eco de sus suplicas, ¡no a la tala!, ¡no a la tala! Salí corriendo al paseo del Prado a manifestarme frente al Museo Thyssen- Bornemisza. Ahí estaba la baronesa y todos gritaban ¡Tita, Tita!, ¡no a la tala!, ¡no a la tala!...
Terminada la manifestación bajo del pequeño escenario, protegida por dos guardaespaldas se le abalanzaron, fotógrafos, camarógrafos, periodista buscando carnaza para rellenar los programas del corazón y los telediarios. Estaba sorprendida como la seguían y los organizadores trataban de protegerla. Entró al museo y todos sus perseguidores se esparcieron sin sacarle una palabra a la baronesa. Entre al museo con la intención de sentarme y contemplar el jardín. Todo se había sosegado me senté en una banqueta entre el césped, los árboles y frente a la puerta de las salas de exposiciones. Estaba en la gloria, cuando de repente apareció alguien del entorno de la Baronesa y le dijo a un periodista o camarógrafo que la Baronesa iba hablar con la prensa y dije de aquí no me muevo saco mi cámara no es una gran cámara, pero me ha servido para inmortalizar muchas cosas y siempre la llevo conmigo cuando salgo a caminar por Madrid.
Estaba encandilada no me movía. Se empezó a correr la voz y fueron llegando fotógrafos, periodistas, gente y la gente de la cafetería del museo también. Hasta que apareció muy campechana en todo su esplendor en plan Hollywood y todos de nuevos ¡Tita, Tita!, saludo a todos con un beso tirado de su mano, estaba a un metro de ella y cara a cara. No perdí la oportunidad y comencé a sacar fotos y fotos...
Aquí están las fotos (No todas)

Todos gritaban ¡Tita, Tita!, ¡Tita, Tita! Detrás de ella una multitud salió de la cafetería a mirar. Mientras ella gritaba ¡No a la tala!, ¡no a la tala! Aprovechaba de sacar las fotos- Fíjense en la expresión de la boca ¡No!, ¡no!...

Aquí empieza modelar como en una pasarela junto a su guardaespaldas, uno, dos, uno dos y con gafas negras para pasar desapercibido.
Han pasado 12 meses
¡Tita, Tita!, ¡Tita, Tita!, de esto ha pasado 12 meses y nuevamente Gallardón y Thyssen se enfrentan y sigue el ring, pero esta vez con el paripé. La imagen se repite de la baronesa. Corrí desesperadamente al llamado de la selva de la baronesa y sus tambores, me acople cerca del escenario para escuchar su manifiesto. Todo estaba planificado se percibía. La Baronesa apareció en un coche con cristales oscurecidos muy cerca del escenario. Bajan cuatro gorilas, quiero decir, guardaespaldas. Ella sube a la estrada y todos vuelven a corear ¡Tita, Tita!. Comienza a leer su manifiesto de no al plan especial Prado- Recoletos entre los árboles del paseo del Prado. Afloró de la boca de la baronesa el nombre de la Espe, en ese momento la gente empieza a gritar y pifiar ¡ilusa, ilusa!, ¡ilusa, ilusa!, ese nombre entró como un zumbido en los oídos. El escenario cambio por completo, ella trató de calmar a la multitud diciendo que la Espe hace un año la apoyó y le sigue dando la razón. Todo apestaba a propaganda.
¡Ilusa, ilusa!, gritaba la gente esta vez la manifestación no era auténtica. Aquí olía a paripé de la baronesa y la doña Espe. Un señor a mi lado estaba enrabiado y regaño, a una periodista de la Telebasura disculpen Telemadrid , pero ella no tiene la culpa donde manda la doña Espe es imposible solucionar el problema, porque lo controla todo y sale todos los días con una sonrisa de oreja a oreja inaugurando todo lo que se encuentra por su camino. La gente estaba descontenta.
Después de este percance, el coordinador dijo que la baronesa en el museo responderá las preguntas de la prensa. Ella bajo del escenario resguarda por los gorilas y se subió al coche y entro al museo. No la seguí y me fui a casa, todo estaba planificado con antelación era evidente, el encadenamiento al árbol que hizo en el jardín fue patético. Lo vi en la portada de un periódico.
Ese día también tuve la ocasión de sacar fotos. Aquí están (No todas)

Aquí aparece la baronesa. Miren a sus guardaespaldas si parece una película Doña Tita y sus tres guardaespaldas, el otro estaba cerca de mío era un enano. Esta gente me encanta siempre andan con la sonrisa a flor de piel para los medios de comunicación. Ustedes se preguntaran donde estaba sacando las fotos, ahí abajo en los pies del señor que le hacia la pelota a la baronesa.

Aquí se empieza a complicar, porque nombró a la Espe. Míren la cara trata de calmar a la multitud
Aquí esta contenta y le regalan un roble. La gente se calma y les manda un beso a todos que monada. Fíjense en el guardaespaldas en plan Kevin Costner.
Escrito por: Alejandra Arce 0 comentarios 12 May 2007 URL Permanente


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