"Me interesan más los derrotados que los vencedores"
(Reedito, espero que aquí se aprecie)
Cuestión de énfasis: Obra inédita:
Susan Sontag su legado intelectual
Susan Sontag, (1933-2004) inició su carrera literaria en 1963, con la publicación de la novela "El benefactor" después le siguió una recopilación de ensayos y artículos; "Contra la interpretación" (1964) "Estilos Radicales" (1969),"Sobre la fotografía" (1975), "La enfermedad y sus metáforas" (1978), "Bajo el signo de Saturno" (1980),"El sida y sus metáforas" (1989).
Entre sus novelas traducidas a veintiocho idiomas, destacan la novela "El amante del volcán", (1995), "En América" (2000), Tierra prometida, 1974 y Giro turístico sin guía, 1984).Fue directora de las obras teatrales Jacques y su señor, (Milan Kundera), 1985) y Esperando a Godot. En 2001 recibió el Premio Jerusalén por el conjunto de su obra y en el 2003 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras junto a la autora marroquí Fátima Mernissi y el Premio de la Paz concedido por los libreros alemanes.
He editado nuevamente este escrito sobre Susan Sontag que escribí el 4 de febrero de 2007. He dejado dos fragmentos donde ella reflexiona de fotografía y literatura.
A mis manos llegó el libro "Cuestión de énfasis" una recopilación de ensayos, el testamento intelectual de Susan Sontag. Me pregunte ¿Qué hago?, no puedo entrevistarla, estuve dándole vueltas a mi cabeza con malabarismo para comunicarme con ella desde el más allá, pero fue imposible. La escritora habría cumplido este mes 74 años la muerte apareció y le arrebato la vida en diciembre de 2004. Esto no quiere decir que no escriba sobre ella, todo lo contrario "Cuestión de énfasis" es su legado intelectual y moral.
Susan Sontag decía de Estados Unidos. "Siento un poco de vergüenza de ser estadounidense. Siempre me ha molestado la vanidad de querer ser los primeros, la cultura popular, las películas de Hollywood...Quizá por eso me gusta tanto sentirme extranjera. Me interesan más los derrotados que los vencedores".
En el libro, Susan Sontag deja claro su compromiso como intelectual y novelista con algunos de los temas estéticos y morales más significativos de finales del siglo XX, y ofrece su reflexión y valoración sobre los problemas con los que se ha abierto este nuevo siglo.
"Cuestión de énfasis" se divide en tres: la primera con el título "Lecturas", donde analiza la obra de escritores como Roland Barthes, Gombrowicz, Robert Walser, W.G. Sebald o Elizabeth Hardwicky sobre algunos de los libros que amó;
La segunda parte se denomina "Miradas" Susan Sontag reflexiona sobre su pasión por el cine, la fotografía, la pintura y la danza, donde repasa la labor de dos de los grandes fotógrafos norteamericanos: Mapplethorpe y Anne Leibovitz, también la autora escribe sobre Fassbinder, Wagner, la danza o la fotografía italiana, entre otras cosas.
Fragmento: Una fotografía no es una opinión, ¿o sí? (página 281)
La fotografía está al servicio de un ethos pos crítico que está ganando influencia en las sociedades cuyas normas se extraen de las prácticas del consumismo. La cámara nos muestra muchos mundos, y el meollo es que todas las imágenes son válidas.
Una mujer puede ser una policía o una reina de la belleza o una arquitecta o un ama de casa o una física. La diversidad es un fin en sí mismo; muy moderno en la posibilidad de transformación personal continua. Por lo general una vida se refiere, al final y al cabo, a un estilo de vida. Los estilos cambian. Esta celebración de la variedad, de la individualidad, de la individualidad como estilo, mina la autoridad de los estereotipos sexuales y se ha convertido en una inexorable fuerza opuesta a la intolerancia que aún les niega a las mujeres más que un acceso testimonial a numerosas ocupaciones y vivencias.
Que las mujeres, en la misma medida que los hombres, deberían ser capaces de satisfacer su individualidad es, por supuesto, una idea radical. En esta formulación, para bien o para mal, el tradicional reclamo feminista de justicia para las mujeres ha llegado a parecer verosímil.
Un libro de fotografías; un libro sobre las mujeres; un proyecto muy estadounidense; generoso, ardiente, inventivo, abierto. Nos compete a nosotros decidir qué pensar de estas imágenes. Al final y al cabo, una fotografía no es una opinión, ¿o, sí? (1999)
La última parte del ensayo "Cuestión de énfasis" titulado "Allí y Aquí, la autora neoyorquina muestra su lado más comprometido y sus textos sobre su experiencia en Sarajevo, país al que viajó en numerosas ocasiones durante la guerra y donde, incluso, montó en 1993 la obra de teatro de Beckett 'Esperando a Godot'. En este apartado Sontag también habla de sus viajes, de sus lecturas y su labor como escritora.
La escritura como lectura (página 293)
La lectura de las novelas me parecen una actividad muy normal, en tanto que escribirlas es una tarea en verdad extraña; al menos eso pienso hasta que recuerdo la sólida relación que une a ambas. (Nada de generalizaciones acorazadas en lo que sigue. Sólo unos cuantos comentarios.)
En primer lugar porque escribir es ejercer, con especial intensidad y atención, el arte de la lectura. Se escribe a fin de leer lo que se ha escrito, para ver si está bien y, puesto que no lo está nunca, a fin de rescribirlo- una, dos, las veces necesarias para sea algo que pueda ser tolerable releer-. Se es el primer, acaso el más severo, lector propio. "Escribir es someterse al juicio de uno mismo", escribió Ibsen en la guarda de uno de sus libros. Es difícil imaginar la escritura sin la relectura.
Pero ¿nunca está bien lo que se ha escrito de primera mano? Sí, claro: a veces más que bien. Y eso sólo indica, al menos para esta escritora en todo caso, que al mirarlo mejor, al expresarlo en voz alta- es decir, otra relectura- puede mejorar aún más. No estoy sosteniendo que el novelista tenga que preocuparse y sudar la gota gorda para producir algo bueno. "Lo que se escribe sin esfuerzo por lo general se lee sin placer", afirmaba el doctor Jonson, y la máxima parece tan alejada del gasto contemporáneo como su autor. Seguramente mucho de lo escrito sin esfuerzo ofrece mucho placer. No, el meollo no es el juicio de los lectores-los cuales bien pueden preferir la obra más espontánea, menos minuciosa del escritor- sino el parecer de los escritores, esos profesionales de la insatisfacción. Se piensa: Si puedo alcanzar este punto la primera vez, sin demasiada lucha, ¿no podría mejorar aún más?
Escrito por: Alejandra Arce 5 comentarios 11 Feb 2008 URL Permanente
5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Anónimo dijo
Curioso tu punto de vista sobre lo que debe ser un escritor, quizá por eso siempre has estado aquí agazapada escribiendo tus artículos, que quizá no recibían tantos comentarios como lecturas.
En cualquier caso pasar por aquí a leerte es una doble satisfacción, el comprobar que sigues en la brecha y el aprender y saber de una escritora como Susan Sontag que hasta ahora para mí no existía. Como ves recuperar escritos anteriores es una buena idea.
Empezaré leyendo El amante del volcán.
Gracias por hacernos saber de tí, Un beso
11966 dijo
Alejandra, el de arriba soy yo, disculpa mi olvido
Muchos besos amiga periodista,
Ónice dijo
Hola Alejandra. A Jorge le ha pasado lo mismo que a mí ultimamente, lo de los anónimos digo, por las prisas y tal...
Me alegra ver otro de tus posts estupendos por aquí, enseñándonos siempre a gente, hechos y lugares interesantes. No tienes desperdicio. Gracias por tus enseñanzas y siempre, siempre...
Muchos besos.
Anónimo dijo
PARA ALEJANDRA, CON CARIÑO Y RESPETO,
Antonio
No hay palabras que puedan expresar...
lo que siente un corazón, lo que hay dentro de una mirada
"Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay oportunidad para cambiar las cosas, entonces hay una opción de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor."
Noam Chomsky
Es evidente que si adoptamos una actitud positiva y unimos nuestros esfuerzos en un objetivo concreto y vital, las posibilidades de llegar a puerto, de obtener éxito, aumentan de manera considerable. La esperanza y la capacidad para soñar pequeñas metas son ingredientes magníficos para seguir de pie, caminando, compartiendo buenos y amables momentos con uno mismo y con los seres que conforman nuestro entorno.
La resignación, la ausencia de entusiasmo, la falta de reflexión son acciones que nos llevan directos al fracaso, a la derrota, a la sombra.
Las sociedades actuales favorecen y estimulan el aislamiento. Urge la creación de espacios abiertos, donde se piense, se dude y se asuman acciones y compromisos radicales, con la clara y visible intención de hacer menos miserable la convivencia.
La transparencia no requiere de palabras o de grandes gestas ni envolventes y retóricas declaraciones. Los grandes triunfos se obtienen cuando hay una relación directa y constante entre los integrantes de un grupo, de un colectivo... La consolidación y crecimiento de un bosque, se produce cuando hay una diálogo interminable entre la tierra, el cielo, la lluvia...
La mejor música, esa que tiene el mismo sabor que el buen amor, no puede transcribirse.
Un baile sentido no necesita de ninguna explicación; simple y claramente el baile es la mejor comunión con aquello que nos acerca, nos hace iguales a Dios. Mientras bailamos, con los ojos entornados, la primera sangre que estuvo en nosotros al nacer, vuelve a correr y bombear en nuestro corazón, en nuestro limpio e inocente corazón...
Todos somos importantes en cualquier acto, en cualquier momento; en consecuencia, nuestras palabras deben ser olvidadas cuando somos acción directa, cuando somos un sueño compartido y anónimo.
No hay palabras ni respuestas que puedan expresar, que puedan dibujar el paisaje que une a un corazón vivo a otro...
Puede que la literatura únicamente sea un remedio necesario para curar algunas dolencias menores que sufrimos a diario.
Puede que el arte y la cultura nos ayuden a la aceptación y asunción de nuestra incapacidad para convivir y reconocer nuestras urgentes deseos (o necesidades) reales.
Un poema, un cuadro, una pieza musical dejan de ser algo nuestro en el momento en que lo leen, lo miran, lo sienten otros seres.
No somos nosotros cuando escribimos, cuando tocamos un instrumento, cuando dibujamos un cuerpo vestido con la penumbra azul de un mediodía estival. No somos nosotros ni mentimos cuando no sabemos vivir lejos de las palabras, lejos del tiempo...
Una potencia extranjera y totalmente desconocida nos domina cuando escribimos un poema o inventamos un paisaje en un espacio reducido y concreto. No hace falta conocer el nombre de ese otro ser. No hace falta saber si es real. La verdad o la mentira son simples conceptos arbitrarios, inventados para evitar vivir en una duda, en una zozobra, en un naufragio constante...
Pero lo único cierto, que se puede comprobar y vivir a diario, es que no hay palabras ni actos artísticos en el mundo, que puedan expresar, con un mínimo de acierto y exactitud, lo que siente un corazón vivo, lo que hay dentro de una mirada, lo que sienten unas manos solitarias...
LQSomos. Antonio Marín Segovia. Enero de 2007
Jesús dijo
Susan Sontag el modelo o arquetipo de la escritora comprometida...como se llega a ese estatus, no quiero pensar que su militancia es la responsable de su encubración...veo fantasmas políticos por todas partes.
Por cierto, y si no es indiscreción ¿estas escribiendo una novela?
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4 comentarios
Benjamín Rivera 24 abr 2009 | 01:19 AM
Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien, muy buen artículo.... bueno, saludos, adios...
unokupa 24 abr 2009 | 09:25 PM
ya sabes disfruté y disfruto tus artículos,
un beso amiga
Jorge
Benjamín Rivera Valdés 25 abr 2009 | 07:10 PM
Hola, saludos, desde el blog selecto...
Benjamin Rivera Valdés 26 abr 2009 | 04:00 AM
Hola, saludos desde el blog orquestado
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