Un diario "Collage" recobra la fuerza y energía de la literatura de Carmen Gaite
Carmen Martín Gaite nació en la ciudad de Salamanca, el 8 de diciembre de 1925. Obtuvo el título de Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca y se doctoró en la de Madrid con una tesis que se publicaría en 1992 con el título Usos amorosos del siglo XVIII en España. Inició su carrera literaria en 1955 con la obra "El Balneario", un volumen de relatos por la que recibe el prestigioso Premio Café de Gijón.
Fue considerada una de las principales representantes de la generación de narradores de la posguerra civil española, junto con Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio. Ganó en 1957 el premio Nadal por su novela Entre visillos. Por El cuarto de atrás recibió en 1978 el Premio Nacional de Literatura. A lo largo de su vida fue distinguida con varios premios más: en 1986 obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo por su libro Usos amorosos de la postguerra española; en 1988 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1992 el Premio Castilla-León y en 1994 el Premio Nacional de Literatura. Su obra "Retahilas", fue considerada por la época como una novela subversiva por aludir al feminismo, la igualdad de los sexos y hacer una crítica a la situación de la mujer en la posguerra española, sale a luz en 1974.
En 1992 participó en la adaptación de los libros de la niña "Celia", popular personaje de la escritora Elena Fortún, para una serie de Televisión Española producida por José Luis Borau.
El País, Madrid, 20-1-91Victoria Fernández comentaba la crítica de la novela Caperucita en Manhattan, Carmen Martín Gaite retoma, después de un largo período, el género de ficción. Y lo hace con uno de los libros inaugurales de una particular colección "Las Tres Edades" de la editorial madrileña Siruela. "Placentera y muy divertida resulta, en efecto, la lectura de Caperucita en Manhattan. Una moderna e ingeniosa recreación del famoso cuento popular, que Martín Gaite ha sabido dotar de vida propia, con escenarios, anécdotas y personajes muy originales y con una afortunada combinación de realidad y fantasía. Narrada con agilidad y con un exquisito cuidado del lenguaje, es una novela que sorprende e interesa al lector de cualquier edad desde las primeras páginas.
Carteles de películas y fotogramas de películas de Rebecca a Gloria, de Katharine Hepburn a Greta Garbo a las que dedica páginas enteras hasta Clark Gable, Jomeini, pasando por Reagan, Jackie Onassis, Woody Allen, John Lennon; anuncios publicitarios, entradas de cine y teatro, facturas, citas de W.H. Auden o a Virginia Wolf y el recuerdo permanentes de sus amigos Ignacio Álvarez Vara, Miguel Ángel Aguilar. Es un patchwork con forma de diario de viaje, consejos, recordatorios, asombros, deseos y reprensiones. Es la edición que incluye una reproducción facsímiles bajo el titulo Visiones de Nueva York, de Carme Martín Gaite autora de Caperucita en Manhattan.
"Calila, ándate con ojo que mucho recortar y pegar, mucho andar callejeando...", escribe Carmen Martín Gaite (1925- 2000) en uno de los collages reunidos en la edición de Visión de Nueva York, presentada por su hermana Ana, (el 23 de mayo pasado). Carmen Martín Gaite escribió Visiones de Nueva York entre septiembre de 1980 y comienzos de 1981. A través de estos facsímiles la autora reflejaba su mitomanía, sus inquietudes y también su rutina diaria. "Ella lo hizo para su hija, pero me parecía importante que no se perdiera", señala su hermana Ana Martín Gaite, quien escribe en una nota preliminar a la edición: "En el río revuelto de sus muchos papeles, un buen día me topé en nuestra casa de El Boalo con este cuaderno de collages. Me encantó el hallazgo, pero no me sorprendió. Desde niña ilustraba sus cuadernos escolares y siempre en sus manuscritos se han mezclados las letras, los dibujos y el rompecabezas de sus collages. El mundo de la fantasía, que tanto formó parte de su vida cotidiana y literaria, se unía en original amalgama con todo lo que creaba. Éste es un ejemplo claro de ese cóctel creativo".
Ana Martín Gaite, única heredera de la escritora (su hija falleció en 1985), ha pasado cuatro años ordenando los papeles de su hermana. Un trabajo doloroso y, a la vez gratificante, añade.
Además explica que todavía queda algún inédito sin publicar y, entre otros proyectos, le gustaría que se reunieran los artículos que Martín Gaite escribió durante sus años en la redacción de Diario 16, " Algunos hermosísimos". "Existe un libro del año 1949 que editará Cátedra titulado El libro de la fiebre. En él relata los delirios que tuvo tras pasar unas fiebres. Se editará con estudio crítico de Victoria Calvi porque es un libro cuyo interés es, sobre todo, para los estudiosos de la obra de mi hermana. De alguna manera ella arranca y cierra su obra con lo mismo, la literatura fantástica".
Sobre su correspondencia privada enfatiza. " He guardado sólo lo que creo que puede tener interés literario, pero las cartas que se escribió con su marido, su hija, mis padres o conmigo las he destruido todas. A nadie le interesa. Mi hermana parecía una mujer muy extravertida, pero también era una mujer muy hermética. Ella se ha ido con sus secretos, y como todos nosotros, tiene derecho a que permanezca así"
En unas páginas la recuerda Ignacio Álvarez Vara y escribe "Dice su hermana Anita que Calila murió abrazada a uno de sus muchos cuadernos. A uno con la última novela a punto de ser rematada. Igual podría haberse agarrado a un bastidor o a un mero paño donde hubiera estado bordando una simple inicial. Las hadas vienen de mundos tejidos con hilo de oro. Calila llegó a hacer de su forma de tejer el mundo, y de recordarlo, representarlo y presentirlo, una manera de ser. Las cosas significantes, ella podía transfigurarlas. Para eso era un hada. Pero ni dibujaba ni vivía ni escribía a golpes de varita mágica. Admiraba el trabajo y lo practicaba como religión "El perezoso no es dichoso, vale más el trabajo que el dinero..." , esta copla le salía no sin sorna de dentro. No sin sorna, no sin fe. Se la oí cantar mucho".
0 comentarios 29 May 2005 URL


1 comentario
Cisneros 22 nov 2008 | 11:37 AM
Alejandra, si no he leído mal, has dejado de mencionar "El cuento de nunca acabar" (Triestre, Madrid 1983) ilustrado por Francisco Nieva.
Me ha complacido que me la recordaras.
Un saludo
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