El libro es una exhibición sutil de las limitaciones masculinas frente a la mujer y al mundo.

Alberto Ruy Sánchez escritor mexicano

Ha publicado en Alfaguara Los jardines secretos de Mogador (2002) y Los nombres del aire (2004). Ha escrito el libro "En los labios del agua", componen su trilogía de libros situados en la ciudad de Mogador.

Cuidad mítica en la literatura de Ruy Sánchez, puerto situado en la costa Atlántica de Marruecos, donde soplan los vientos que entremezclan la realidad y el sueño, Mogador es el nombre del antiguo puerto de Essaouira, lugar de los contadores de historias donde se guardan los misterios de la intimidad y de las pasiones humanas. Es la "ciudad imaginaria" del escritor mexicano , y como si de una mujer se tratará, también su objeto de deseo.

Hasta ese confín llega Juan amado, el protagonista de "En los labios del agua", un mexicano de ascendencia árabe que persigue el secreto que le han legado sus antepasados, especialmente su abuelo, y el abuelo de su abuelo, pertenecientes, como él, a la casta de "Los Sonámbulos", una línea antigua de sucesión "emparentada por el hervor de sus sueños, un ejército inconsciente de enamorados", una casta de hombres y mujeres que van por la vida orientados por la brújula de sus deseos. En cada uno de los primeros nueve capítulo, a personaje- narrador se le desmorona un mundo que reconstruye con una nueva mujeres. Su búsqueda de la amada es una geometría de la enrancia del deseo. El libro es una exhibición sutil de las limitaciones masculinas frente a la mujer y al mundo.

Para usted la ciudad de Mogador en su literatura es una ciudad mítica. ¿A qué se debe?

Es un ámbito privilegiado, donde uno puede proyectar sus deseos. Es una ciudad bellísima, pero aparte es una ciudad que no tiene rasgos fuertes , es decir, que uno la puede sentir como propia no están agresivamente distinta. Por azar cuando entre a la ciudad de Mogador empecé a vivir la ciudad como si fuera una mujer. Para empezar llegue por agua y el navegante, a pago el motor íbamos 12 personas. Me asuste un poco, y me dijo para acercarse a Mogador, hay que esperar que las corrientes vengan desde la ciudad hacia nosotros. Pensé que era una metáfora de que todos los hombres y todos los machos mexicanos, tenemos que hacer con las mujeres, esperar a que sus corrientes nos inviten acércanos o no.

En el capitulo en el nombre de la huella es la historia de un sonámbulo, contada por otro. Es la aventura de un hombre, que busca regresar al paraíso. Ambos creen que estuvieron ahí. ¿De qué manera explicaría el paraíso que cada persona busca?

Obviamente el paraíso es algo que se construye. Vivimos siempre de ideas equivocas. Lo que oímos con frecuencia hay que ganarlo cada día. El paraíso no existe más que un segundo. El paraíso es la relación amorosa con la otra persona, cuando lo ganas lo pierdes inmediatamente. El paraíso no se consigue una vez y por todas, cada vez que tú alcanzas un momento esplendor amoroso, al día siguiente tienes que volver a ganarlo. Los hombre con frecuencia olvidamos que no basta con haber llegado, una hay que seguir buscándolo, la búsqueda es incesante y perpetúa.

¿Crees que es la manera que tiene cada persona para busca su paraíso a través del deseo del amor?

Todos anhelamos el paraíso y todos lo buscamos. Hay diferentes tipos de paraíso cada quien se imagina uno distinto.

¿Cómo describiría a un sonámbulos, como el abuelo del narrador cuando comenzaba una de sus correrías decía que oía y sentía cosas que los demás ni veíamos. Y se ponía como hipnotizado, como caminando dormido hacía las mujeres.

Todos tenemos algo de sonámbulos es casi la característica de la naturaleza humana. Todos podemos tener de pronto una sensibilidad de deseo.

El narrador encuentra Attar de Mogador, dueño de la farmacia tradicional. Estaba aconsejado a una mujer recién casada para que pudiera tener control de su esposo, quien ya llevaba dos días sin ir a dormir con ella. Attar le dice a la mujer "Una mañana después de que pasen la noche juntos, orinarás siete veces en tu mano derecha. Un poco cada vez. Y podrás esas aguas tuyas en una tetera. Cuando prepares el desayuno para tu marido las incluyes. Cuando veas que ya se lo ha tomado pronuncias, sin que él te oiga, estas palabras.

Te hice tomar mis aguas

Para que sólo veas por mis

Ojos, que sólo escuches por mis oídos

Que hables sólo con mis palabras.

¿Es tradición milenaria mexicana o es ficción en el relato?.

No lo cogí de un libro que compre, en Marruecos es un libro farmacología tradicional. Es algo realmente que la gente se recomienda en Marruecos.

¿Por qué se da esa relación entre México y Marruecos?

Cuando fui a Marruecos tuve la impresión de estar llegando México de otra manera. A otro México. Creo que México y Marruecos son dos países gemelos, que han sido separados a lo largo de la historia. Son países parecidísimos, la gente muy parecida, todo lo que existe como artesanía, en cada país es muy parecido para mí.

¿Cómo explicarías la relación entre la capacidad del lenguaje para transmitir lo erótico y poética en esta novela?

Hay una dimensión de lo erótico que ha sido un poco explorada en la literatura, que es el delirio erótico, la interioridad de todos los sueños, en realidad son descripciones de actos eróticos, pero distintos a lo que estamos acostumbrados. ¿Por qué?. Casi siempre dicen describir un acto erótico se ponen como si la gente fuera cámara. Pero cuando uno hace el amor y hay un espejo. El espejo te da una idea muy superficial lo que es el acto amoroso, no te reflejaba más que una parte de todo y lo que es importante, es la combinación del delirio la manera de percibir el cuerpo. Todo es a través del delirio, entonces si quitamos el delirio queda muy poco. Este es como una exploración del delirio.

¿Lo poético?

Es la revelación de la intensidad revelada.

Usted fue alumno en París de Roland Barthes ¿Cómo fue su experiencia?

Cinco años fui su alumno y trabajé con él.. El dirigió mis estudios y los primeros ensayos que escribí, me hizo comentarios, me ayudo a leer. Me ayudo muchísimo fue una presencia maravillosa en mi vida, tanto el cómo Octavio Paz. Me han marcado profundamente a parte de haberme marcado por el contenido de su trabajo y enseñanza. Me marcaron por la pasión de que cada una de manera distinta ponía en todo lo que hacían y vivían con una pasión desmesurada. Esa es una gran enseñanza.

Escrito por: Alejandra Arce 0 comentarios 20 Mar 2005 URL